@vuelaconpao: la tripulante de cabina que arrasa en TikTok

El challenge viral del cambio de look conocido como “Don’t rush”se puso de moda en redes cuando estábamos todavía viviendo el confinamiento más hermético. Este reto, adaptado al sector de la aviación, unía a tripulantes y pilotos de todo el mundo y de muchísimas aerolíneas diferentes como un movimiento por la situación que se estaba viviendo.

Consistía en grabar un vídeo, con la canción homónima como único sonido, mostrar una primera imagen del tripulante (o piloto) con ropa de estar en casa y una vez que se tapaba la cámara (con el pasaporte, con una brocha de maquillaje, con la mano…) la siguiente imagen nos mostraba a la persona ataviada con el uniforme lista para ir a volar.

Los hashtags del tipo #VolveremosAVolar imperaban en las redes sociales mientras al challenge del “Don’t rush” se unía más y más gente. Fue gracias a este reto cuando conocí a Paola Villa (en ese momento @paoolacp en Instagram) ya que me ofreció participar en el vídeo que ella estaba montando con compañeras de diferentes aerolíneas.

Me encantó su idea y que hubiera pensado en mí y grabé el reto para participar en el vídeo de Pao a principios de abril utilizando TikTok, y ese challenge es el primer vídeo en mi perfil de la app china.

Fue en aquel momento, hace más o menos seis meses, cuando conocí a Pao (actualmente @vuelaconpao), y debía tener unos 2.000 seguidores en su cuenta de Instagram, si no recuerdo mal; ahora tiene la friolera de 55.000. Pero su crecimiento meteórico no ha llegado por Instagram sino por TikTok, donde hace vídeos casi a diario para su millón de fieles seguidores y acumula 40,2 millones de “me gusta”.

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Quejas y situaciones surrealistas

Hace unas semanas les preguntaba por Twitter a mis seguidores que cuál era el motivo más surrealista por el que un pasajero se les había quejado, les contaba el mío y les invitaba a que compartiesen sus experiencias.

Repetí la misma pregunta por Instagram y en vista del éxito he recopilado por aquí todos los testimonios.

  • Vuelo MAD-FUE. La pasajera se queja del retraso y dice “2h de retraso y 2h de vuelo, ¡4h tarde! ”.
  • ¡Aquí una de tierra! A mí lo más surrealista que me ha pasado fue embarcando un BCN que llegó un compi del filtro de seguridad con un pax… y en sus manos… ¡¡UNA MOTOSIERRA!! Que si podía subirla al avión preguntaba el pax… El pobre compi del filtro ya no sabía como explicárselo y acudió a puerta en busca de ayuda.
  • Que los motores del avión hacían mucho ruido, y que si no había manera de detener el ruido. Le dije que era preferible que siguieran haciendo ruido, por el bien de todos.
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Aerocrissi resurge como el ave fénix

Hoy os traigo un post diferente con una protagonista cuya historia me fascinó desde que la “descubrí” en Instagram. Me ha parecido interesante compartir su experiencia, tanto a bordo de los aviones como gestionando su comunidad online al frente de @aerocrissi.

Cristina estrenó sus alas en el año 2008 en Air Europa y nunca dejó de volar. Tras su paso por Air Europa vino Clickair, más tarde la fusión con Vueling y hasta la llegada de la pandemia Norwegian era la aerolínea para la que volaba.

Las andanzas de esta inquieta madrileña en las nubes se remontan al año 2006, cuando se formó en una escuela de la capital española para obtener la certificación de Tripulante de Cabina de Pasajeros (lo que denominamos erróneamente la “licencia”).

La pasión de Cristina por la aviación hizo que en 2006, mientras todavía cursaba sus estudios aeronáuticos, abriese un foro para tripulantes -ya extinto- que cosechó muchísimo éxito durante años.

Os pongo en situación, hace 14 años todavía no habían irrumpido las redes sociales como actualmente y la figura del “influencer” estaba sin acuñar porque era una profesión que no se había desarrollado. Un tímido Facebook de dos años de historia empezaba a tener adeptos en Estados Unidos, y Twitter nacía ese mismo año (2006) para revolucionar el mundo. Huelga decir que no existía Instagram (2010), ni mucho menos TikTok (2016).

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La evolución de los uniformes de las azafatas de Iberia en 74 años de historia

La aviación comercial ha cambiado y evolucionado a lo largo de los años, igual que los uniformes que visten los tripulantes de cabina. Antiguamente el papel de la azafata a bordo estaba bastante sexualizado y a nadie le extrañaba que el atuendo que lucían las auxiliares de vuelo fuesen vestidos (o faldas) muy cortos y ajustados que no dejaban mucho a la imaginación.

Los requisitos que demandaban las aerolíneas hace varias décadas para contratar a las candidatas a azafata de vuelo distan mucho de los actuales. Además este rol era una profesión exclusiva para mujeres; a poder ser guapas, delgadas, altas y solteras. Por suerte todo esto ha cambiado radicalmente, igual que los uniformes de las aerolíneas.

Por eso en este post quiero contaros cómo ha sido la evolución de los uniformes de Iberia, la que es la compañía de bandera de España y la que más historia tiene por ser la más antigua. Fue fundada en el año 1927 y desde entonces los uniformes que visten sus tripulantes han ido cambiando y adaptándose a los tiempos a través de piezas que actualmente forman parte de la historia de la compañía.

Pero empecemos por el principio, corría el año 1946 y el panorama era devastador tras la II Guerra Mundial. En este contexto fue cuando Iberia empezó a volar al otro lado del charco con su primera ruta Madrid-Buenos Aires. Imaginaos lo largo que era el vuelo por aquel entonces si actualmente, con aviones mucho más modernos, son unas 12 horas y media de vuelo las que separan ambas capitales. 

Primer vuelo Madrid-Buenos Aires en el año 1946. Fotografía de Iberia.
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Galicia, a miña terra

Se Galicia fora unha cor sería azul, se fora un olor… salitre.

Se fora un son sería o das gaitas, se fora un viño: Albariño.

Se fora unha palabra sería Meiga, se fose un sentimento sería morriña.

Se fora un adxectivo sería riquiña. Se fora unha resposta sería “depende”.

Se fora un ruido sería chuvia, se fora unha sensación, a de bañarse no seu xélido Atlántico.

Se fora un lugar serían as Rías, ¿e unha persoa? Rosalía.

Pero se fora unha comida sería imposible elexir.

Feliz Día de Galicia.

Illa de Arousa. Julio 2020
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El cementerio de aviones más grande del mundo

En octubre de 2018 hice un roadtrip con unos amigos por California, Nevada y Arizona. Los 4 recorrimos miles de millas a bordo de un Ford Mustang amarillo y descubrimos ciudades como San Francisco, Las Vegas o Los Ángeles. Fue un viaje muy divertido, lleno de anécdotas y buenos momentos que me hicieron disfrutar mucho de Estados Unidos, ya que a priori no era un país que, culturalmente hablando, me llamase demasiado la atención.

Fueron nueve días muy intensos que se quedarán para el recuerdo, sobre todo por la compañía y por cómo se fueron sucediendo los acontecimientos. Pero como en todos los viajes, hubo un pequeño “error de cálculo”, que es el desencadenante de lo que os voy a contar.

Quien organizó el viaje fue mi amigo de la infancia Martín; a él le encanta Estados Unidos y la cultura yanqui. Me “vendió” el viaje de tal manera que no pude decirle que no, simplemente tenía que pagar mi parte de los gastos y él se encargaba de organizarlo todo (vuelos, alojamientos, coche, papeleos…). Era el primer viaje de ese calibre que hacíamos los dos juntos, y aunque somos antagónicos a la hora de organizarlos, accedí encantada encandilada por el entusiasmo con el que me lo planteó.

Después se unieron dos amigos más y lo que iba a ser un viaje mano a mano con Martí acabó siendo una aventura de cuatro. “Cuatro gallegos en Estados Unidos” es un buen titular para un viaje inolvidable, y así fue. Martín hizo un planning súper ajustado para los días que íbamos a pasar al otro lado del charco, lo organizó con todo lujo de detalles, desde localizaciones para ver el atardecer, restaurantes imprescindibles hasta dónde alquilar bicicletas. Ese nivel de detalle.

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Cuando volar era un lujo

El glamour de la antigua aviación se ha ido desvaneciendo hasta encontrarnos en el punto sin retorno del panorama actual: la proliferación de las low cost y la democratización de viajar en avión.

Esto no es ni “malo” ni “bueno”; simplemente una exposición de los hechos. Lo que sí, esta evolución del sector tiene sus claras ventajas y desventajas. La ventaja fundamental es que ahora el avión es un medio de transporte al alcance de todos, lo que conlleva -positivamente- a que podamos viajar y movernos por el mundo con muchas más libertades y facilidades que nuestros abuelos.

Una desventaja, para quien quiera verlo así, -que no es mi caso- sería que ahora la aviación ha perdido esa exclusividad de la que alardeaban los viajeros que tenían las carteras más abultadas de la época. Antiguamente la gente se vestía para la ocasión porque iba a viajar en avión, y eso era todo un acontecimiento, con lo cual los pasajeros lucían con orgullo sus mejores galas en consonancia a la importancia del trayecto en el pájaro metálico.

Antaño los asientos de los aviones eran anchos y confortables, no se pensaba en llenar el avión hasta su máxima capacidad para ahorrar costes, sino en el confort a bordo. El trayecto hacia el destino formaba parte -y forma- de la experiencia global de las vacaciones como un punto diferenciador.

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¿Cuántos colores de pasaporte existen?

Como muchos sabréis, trabajo como tripulante de cabina (comúnmente conocido como “azafata de vuelo”) y en el avión estoy en contacto cada día con cientos de pasajeros. Una parte de mi trabajo es recibir al pasaje con una sonrisa cuando entra a la aeronave y ayudarle a ubicarse en el asiento asignado si es que tiene alguna duda. Pero no es un requisito obligatorio en mi compañía el pedir el pasaporte al pasajero cuando entra por la puerta del avión (a no ser que se necesite para hacer alguna comprobación en concreto).  

Como los pasajeros acaban de embarcar y el personal de tierra ha chequeado su documentación, muchos de ellos todavía llevan el pasaporte en la mano y nos lo enseñan a la tripulación de cabina como un formalismo más del proceso. Así que, con la cantidad de embarques que llevo a las espaldas he visto muchos pasaportes diferentes con distintas tonalidades, lo que nunca he visto ha sido un pasaporte amarillo, ¿y tú?.  

Ahora viene LA pregunta… ¿alguna vez te has cuestionado cuántos colores de pasaporte existen? Y si es así, ¿sabes el por qué de cada color? Yo soy ese tipo de persona a la que de repente le asalta una duda como ésta y se pone a investigar para dar solución a sus inquietudes.  

Aunque verdaderamente la respuesta es sencilla, ya que se resume en cuatro colores generales: rojo, negro, verde y azul, lo que varían son los tonos. Lo curioso es que los colores elegidos no se rigen por ninguna norma oficial ni dependen de una cuestión legal, sino que se escogen libremente de entre los infinitos colores existentes en el espectro. Un país puede elegir cualquier color registrado por Pantone, así que podrían existir perfectamente los pasaportes amarillos, o violetas, o naranjas… pero no los hay, ¿por qué?.  

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100 datos curiosos de aviación

En este post quiero compartir con vosotros, mis lectores, 100 datos y curiosidades de aviación. Algunas en base a mi propia experiencia y conocimiento adquirido como tripulante de cabina desde 2015 (mis #TCPFacts), y otros datos más generalistas pero igualmente curiosos e interesantes. ¡Espero que os guste!

*Todos estos datos están enmarcados en el siguiente contexto y en mis vivencias como TCP: mi base de operaciones es Barcelona (España), vuelo en una aerolínea española aviones de la familia “Airbus” y hago corto radio (vuelos nacionales, europeos y norte de África en su gran mayoría).

1. Cada día vamos a volar con gente diferente, la tripulación se conoce al llegar al briefing (en compañías con bases muy grandes y un volumen de tripulaciones importante) y ellos serán como tu familia durante el vuelo.

2. El briefing es la reunión pre-vuelo que tenemos la tripulación. El jefe de cabina pregunta procedimientos de emergencia (o de “operación normal”) y se repasa entre todos. Después el comandante da información relativa al vuelo (pasaje, tiempos de vuelo, meteorología etcétera).

3. Si el tripulante no sabe los procedimientos y ésta falta de conocimiento radica en poner en riesgo la seguridad del vuelo, el comandante (o el jefe de cabina), pueden “bajarlo del avión” y llamar a otro tripulante que esté de imaginaria para suplirlo.

4. Estar “de imaginaria” es estar de guardia a disposición de la aerolínea durante unas horas determinadas. Existen guardias en casa, en hotel y en el propio aeropuerto (en salas habilitadas para ello que proporciona la aerolínea).

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La pasajera del 7F

Como otros muchos posts, este estaba en la recámara de los borradores desde el hace meses; y hoy me he propuesto rescatarlo.

Lunes 17 de abril de 2017. IBZ – BCN

Querida pasajera del 7F:

Sólo quería decirle que la admiro. Quizás nunca más volvamos a encontrarnos, pero yo me acordaré de usted y de la entereza con la que afrontó su mayor miedo; el miedo a volar. Quizás no lo sabe, pero es muy valiente; primero por decidirse a subirse a un avión tras cinco años sin pisar uno, y después por entrar confesando que tiene pánico a volar. No todo el mundo es capaz de decírselo a la tripulación y una vez en el aire el miedo les paraliza por completo agravando la situación para todos los pasajeros a bordo. 

Cuántas veces habremos visto los tcps a pasajeros santiguarse en el asiento antes de despegar, o agarrarse a él como si les fuese la vida en ello previo aterrizaje… están también los que van estirados como varas sin perder detalle de nada de lo que hacemos, y los que se alarman si escuchan alguna de nuestras conversaciones descontextualizadas y piensan que algo durante el vuelo va mal. 

Pasajera del 7F, también quería darle las gracias. Agradecerle su gesto hacia nosotros, porque hace que nuestra profesión cobre sentido. En un espacio tan reducido como es un avión, cuando pasa algo todos los ojos apuntan de manera inquisidora a la tripulación y es nuestra función hacer del vuelo un trayecto agradable y seguro para los que vamos a bordo.

Para nosotros mereció la pena el madrugón del día al conseguir que usted, que embarcaba deshecha en lágrimas y al borde del colapso, acabase sonriendo sentada en nuestro jumpseat (asiento) e incluso fuese capaz de darnos conversación de manera distendida.

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