@vuelaconpao: la tripulante de cabina que arrasa en TikTok

El challenge viral del cambio de look conocido como “Don’t rush”se puso de moda en redes cuando estábamos todavía viviendo el confinamiento más hermético. Este reto, adaptado al sector de la aviación, unía a tripulantes y pilotos de todo el mundo y de muchísimas aerolíneas diferentes como un movimiento por la situación que se estaba viviendo.

Consistía en grabar un vídeo, con la canción homónima como único sonido, mostrar una primera imagen del tripulante (o piloto) con ropa de estar en casa y una vez que se tapaba la cámara (con el pasaporte, con una brocha de maquillaje, con la mano…) la siguiente imagen nos mostraba a la persona ataviada con el uniforme lista para ir a volar.

Los hashtags del tipo #VolveremosAVolar imperaban en las redes sociales mientras al challenge del “Don’t rush” se unía más y más gente. Fue gracias a este reto cuando conocí a Paola Villa (en ese momento @paoolacp en Instagram) ya que me ofreció participar en el vídeo que ella estaba montando con compañeras de diferentes aerolíneas.

Me encantó su idea y que hubiera pensado en mí y grabé el reto para participar en el vídeo de Pao a principios de abril utilizando TikTok, y ese challenge es el primer vídeo en mi perfil de la app china.

Fue en aquel momento, hace más o menos seis meses, cuando conocí a Pao (actualmente @vuelaconpao), y debía tener unos 2.000 seguidores en su cuenta de Instagram, si no recuerdo mal; ahora tiene la friolera de 55.000. Pero su crecimiento meteórico no ha llegado por Instagram sino por TikTok, donde hace vídeos casi a diario para su millón de fieles seguidores y acumula 40,2 millones de “me gusta”.

SEGUIR LEYENDO

De la ventanilla del avión a la ventana de mi casa

Los problemas son menos problemas a vista de pájaro, o eso siento yo cuando veo atardecer a través de la ventanilla del avión.

Con esta situación me ha tocado cambiar la vista infinita de Barcelona en cada aproximación a ver el Montjuic imponente y estático desde el balcón del tercero de mi casa.

Dejar de ver la ciudad desde las alturas para observarla desde mi ventana me ha hecho valorar lo importante que es vivir donde y con quien te hace feliz.

La luz que entra cada día por los ventanales de mi casa y la persona con la que puedo compartir los atardeceres, son la energía que necesito para sobrellevar el encierro que se nos ha impuesto desde que empezó esta pesadilla.

Ojalá dentro de no mucho podamos recordar esto como “un mal sueño” y volver a Barcelona desde 30,000 pies de altura. 

Si te ha gustado puedes dejarme un comentario, ¡gracias por tu opinión! 🤗