¿Cuántos colores de pasaporte existen?

Como muchos sabréis, trabajo como tripulante de cabina (comúnmente conocido como “azafata de vuelo”) y en el avión estoy en contacto cada día con cientos de pasajeros. Una parte de mi trabajo es recibir al pasaje con una sonrisa cuando entra a la aeronave y ayudarle a ubicarse en el asiento asignado si es que tiene alguna duda. Pero no es un requisito obligatorio en mi compañía el pedir el pasaporte al pasajero cuando entra por la puerta del avión (a no ser que se necesite para hacer alguna comprobación en concreto).  

Como los pasajeros acaban de embarcar y el personal de tierra ha chequeado su documentación, muchos de ellos todavía llevan el pasaporte en la mano y nos lo enseñan a la tripulación de cabina como un formalismo más del proceso. Así que, con la cantidad de embarques que llevo a las espaldas he visto muchos pasaportes diferentes con distintas tonalidades, lo que nunca he visto ha sido un pasaporte amarillo, ¿y tú?.  

Ahora viene LA pregunta… ¿alguna vez te has cuestionado cuántos colores de pasaporte existen? Y si es así, ¿sabes el por qué de cada color? Yo soy ese tipo de persona a la que de repente le asalta una duda como ésta y se pone a investigar para dar solución a sus inquietudes.  

Aunque verdaderamente la respuesta es sencilla, ya que se resume en cuatro colores generales: rojo, negro, verde y azul, lo que varían son los tonos. Lo curioso es que los colores elegidos no se rigen por ninguna norma oficial ni dependen de una cuestión legal, sino que se escogen libremente de entre los infinitos colores existentes en el espectro. Un país puede elegir cualquier color registrado por Pantone, así que podrían existir perfectamente los pasaportes amarillos, o violetas, o naranjas… pero no los hay, ¿por qué?.  

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De la ventanilla del avión a la ventana de mi casa

Los problemas son menos problemas a vista de pájaro, o eso siento yo cuando veo atardecer a través de la ventanilla del avión.

Con esta situación me ha tocado cambiar la vista infinita de Barcelona en cada aproximación a ver el Montjuic imponente y estático desde el balcón del tercero de mi casa.

Dejar de ver la ciudad desde las alturas para observarla desde mi ventana me ha hecho valorar lo importante que es vivir donde y con quien te hace feliz.

La luz que entra cada día por los ventanales de mi casa y la persona con la que puedo compartir los atardeceres, son la energía que necesito para sobrellevar el encierro que se nos ha impuesto desde que empezó esta pesadilla.

Ojalá dentro de no mucho podamos recordar esto como “un mal sueño” y volver a Barcelona desde 30,000 pies de altura. 

Si te ha gustado puedes dejarme un comentario, ¡gracias por tu opinión! 🤗

¿Quién nos ha robado el mes de abril?

En mi casa mi padre celebra dos cumpleaños; uno es el 7 de julio, el día que nació, y otro en marzo para conmemorar el mes que empezó todo y celebrar la vida. Ese marzo de 2016 la palabra “cáncer” se coló en mi casa y cayó como una jarra de agua fría sobre todos nosotros, mi padre pasó a ser un “paciente oncológico” y ahora una cicatriz que le recorre la espalda le recuerda que es un “superviviente”. Como tantos otros y como muchas familias a las que esta enfermedad les perseguirá siempre, no se puede bajar la guardia, ya lo sabéis.

Ese marzo de 2016 nuestra manera de vivir, ver y entender la vida cambió. Porque si no hay salud, no hay vida, sin vida no hay ilusión, ni alegría. No encuentras las fuerzas ni las ganas de hacer nada que no sea lamentarte, no hay viajes, no hay celebraciones, no hay “fechas señaladas”, no hay nada. Sin salud lo demás pasa a un segundo plano. La muerte es irreversible.

No solamente sufre esta enfermedad mi padre, también se llevó a mi abuela Elena. Tan vital, tan activa, tan enérgica… vimos como su luz se iba apagando hasta el final, poco a poco, haciendo mella en su todo su ser. ¡Cuánto dolor tuvo que soportar y qué fuerte fue hasta el final! Luchadora como todas las mujeres Cousiño. Pero qué duro fue ver como se encogía hasta el último aliento, tengo el consuelo de que estuvimos todos ahí hasta el final, a su lado, cuidándola y acompañándola. Pudimos decirle adiós y se fue tranquila.

Y no solo se la llevó a ella en noviembre de 2013, también a amigos de la familia muy cercanos y queridos, a familiares de familiares y a familiares de mis amigos… el cáncer es incontrolable y devastador, como otras muchas enfermedades que se expanden como la pólvora y provocan tantos destrozos a su paso.

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100 datos curiosos de aviación

En este post quiero compartir con vosotros, mis lectores, 100 datos y curiosidades de aviación. Algunas en base a mi propia experiencia y conocimiento adquirido como tripulante de cabina desde 2015 (mis #TCPFacts), y otros datos más generalistas pero igualmente curiosos e interesantes. ¡Espero que os guste!

*Todos estos datos están enmarcados en el siguiente contexto y en mis vivencias como TCP: mi base de operaciones es Barcelona (España), vuelo en una aerolínea española aviones de la familia “Airbus” y hago corto radio (vuelos nacionales, europeos y norte de África en su gran mayoría).

1. Cada día vamos a volar con gente diferente, la tripulación se conoce al llegar al briefing (en compañías con bases muy grandes y un volumen de tripulaciones importante) y ellos serán como tu familia durante el vuelo.

2. El briefing es la reunión pre-vuelo que tenemos la tripulación. El jefe de cabina pregunta procedimientos de emergencia (o de “operación normal”) y se repasa entre todos. Después el comandante da información relativa al vuelo (pasaje, tiempos de vuelo, meteorología etcétera).

3. Si el tripulante no sabe los procedimientos y ésta falta de conocimiento radica en poner en riesgo la seguridad del vuelo, el comandante (o el jefe de cabina), pueden “bajarlo del avión” y llamar a otro tripulante que esté de imaginaria para suplirlo.

4. Estar “de imaginaria” es estar de guardia a disposición de la aerolínea durante unas horas determinadas. Existen guardias en casa, en hotel y en el propio aeropuerto (en salas habilitadas para ello que proporciona la aerolínea).

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La pasajera del 7F

Como otros muchos posts, este estaba en la recámara de los borradores desde el hace meses; y hoy me he propuesto rescatarlo.

Lunes 17 de abril de 2017. IBZ – BCN

Querida pasajera del 7F:

Sólo quería decirle que la admiro. Quizás nunca más volvamos a encontrarnos, pero yo me acordaré de usted y de la entereza con la que afrontó su mayor miedo; el miedo a volar. Quizás no lo sabe, pero es muy valiente; primero por decidirse a subirse a un avión tras cinco años sin pisar uno, y después por entrar confesando que tiene pánico a volar. No todo el mundo es capaz de decírselo a la tripulación y una vez en el aire el miedo les paraliza por completo agravando la situación para todos los pasajeros a bordo. 

Cuántas veces habremos visto los tcps a pasajeros santiguarse en el asiento antes de despegar, o agarrarse a él como si les fuese la vida en ello previo aterrizaje… están también los que van estirados como varas sin perder detalle de nada de lo que hacemos, y los que se alarman si escuchan alguna de nuestras conversaciones descontextualizadas y piensan que algo durante el vuelo va mal. 

Pasajera del 7F, también quería darle las gracias. Agradecerle su gesto hacia nosotros, porque hace que nuestra profesión cobre sentido. En un espacio tan reducido como es un avión, cuando pasa algo todos los ojos apuntan de manera inquisidora a la tripulación y es nuestra función hacer del vuelo un trayecto agradable y seguro para los que vamos a bordo.

Para nosotros mereció la pena el madrugón del día al conseguir que usted, que embarcaba deshecha en lágrimas y al borde del colapso, acabase sonriendo sentada en nuestro jumpseat (asiento) e incluso fuese capaz de darnos conversación de manera distendida.

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La profesión del TCP

Cuando piensas en trabajar como tripulante de cabina de pasajeros, TCP para abreviar y a partir de ahora, a menudo tus ensoñaciones te llevan a imaginarte de compras por NYC, tomando el sol en Varadero o comiendo una pizza en el centro de Roma.

Sí a todo.

Sí, podrás viajar a lugares icónicos, comprar en las calles más emblemáticas del mundo, tomar el sol en un país del trópico cuando en el tuyo propio se pelan de frío y comer las delicias locales allá donde vas.

El destino es una de las recompensas del trabajo como TCP; me explico. Es un sueño poder trabajar durante equis horas en un avión atendiendo a los pasajeros y velando por su seguridad para acabar llegando al mismo lugar que ellos y disfrutar del merecido descanso una vez allí.

Puede que el hotel no tenga las mejores vistas de la ciudad ¿pero eso qué importa cuando estás en NYC? Y además ¿a quién no le gusta desayunar en un maravilloso buffet o disfrutar de las comodidades de un hotel?

Volvemos para atrás, os he dicho “sí a todo” pero también os puedo decir “no a todo”.

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La realidad de un TCP en modo avión

Esto lo escribí a los pocos meses de empezar a volar.

martes, 21 de junio de 2016

Hoy he dormido casi 14 horas del tirón y al despertarme no sabía dónde estaba ni qué día era (nada raro tampoco), una cura de sueño que necesitaba pero que no ha conseguido borrar las ojeras permanentes de mi cara. Lo primero que pensé es que llegaba tarde a trabajar y necesité unos segundos para centrarme. Acto seguido cogí el móvil para ver qué hora era, qué día y saber si el mundo había seguido girando mientras yo estaba en coma.

La falta de tiempo es la excusa que usaré para justificar mi ausencia por aquí, lo que es completamente cierto, pero la semana pasada cuando estuve en Bruselas la madre de la niña que cuidaba el verano pasado me preguntó por mi blog, si seguía escribiendo, y le dije que no, que lo tenía muy abandonado, pero que lo retomaría cuando tuviera ganas y algo de tiempo para explayarme, así que hoy que estoy de standby y/o imaginaria (de guardia, esperando a que me necesiten y me saquen a volar), y me apetece escribir, os pongo al día de mis últimas andanzas.

Los antecedentes… Hace ya algo más de un año que mi amiga Sara y yo volvíamos de Atenas poniendo punto y final a un viaje “italogriego” increíble y lleno de anécdotas que contar. Con el avión medio vacío a la vuelta y sin nada mejor que hacer empezamos a fijarnos en las azafatas; de arriba para abajo con el carro; “pues tiene que ser divertido trabajar volando”, “la verdad que con las ventajas que tendrán viajarán un montón”, “estaría bien para empezar con esta edad”. 

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Mi ventana al mundo

“Las mejores cosas de la vida no son cosas, es hacer viajes”

Azafata hipóxica.

El mundo de la aviación siempre suscita curiosidad y parece que esté envuelto en un aura de misterio… cuando mi interlocutor se entera de que trabajo como azafata de vuelo empieza el aluvión de preguntas (o el tercer grado…); “¿cuántos vuelos haces al día?”, “¿duermes mucho fuera de casa?”, “¿lo de poner el móvil en modo avión sirve para algo?”, “¿se cumple el tópico de azafatas y pilotos?”.

Podría enumerar cientos de preguntas que me han hecho amigos, familia, conocidos, e incluso los pasajeros que llevo a bordo. Así que he decidido empezar este blog para saciar vuestra curiosidad, acercar este mundo de altos vuelos a tierra firme y ayudaros en lo que esté en mi mano.

¡Despegamos! ✨